La factura de la luz parece escrita para que no se entienda. Pero casi todas tienen las mismas partes. Si sabes dónde mirar, en cinco minutos sabes si estás pagando lo que toca.
1. Datos del contrato
Arriba o en la primera página verás:
- Titular y dirección de suministro. Comprueba que son correctos.
- CUPS: el código que identifica tu punto de suministro. Empieza por «ES» y no cambia aunque cambies de compañía.
- Tarifa de acceso: en casa y en la mayoría de negocios pequeños es la 2.0TD (hasta 15 kW). Los negocios con más potencia suelen estar en 3.0TD.
- Potencia contratada, en kW. En la 2.0TD hay dos: punta y valle.
- Fecha de fin de contrato o permanencia, si la hay.
2. Término de potencia
Es lo que pagas por tener disponible una potencia, la uses o no. Se calcula así: kW contratados × precio por kW y día × días de la factura.
Es un fijo: aunque no enciendas nada, lo pagas. Por eso una potencia más alta de la que necesitas es dinero que se va cada mes. Lo explicamos en cómo saber si pagas potencia de más.
3. Término de energía
Es lo que pagas por los kWh que gastas. En la 2.0TD el consumo se reparte en tres periodos según la hora: punta, llano y valle.
- Si tu tarifa tiene precio fijo, verás un precio por kWh (o uno por periodo).
- Si es indexada, el precio cambia según el mercado y la factura lo detalla por horas o por periodos.
Mira cuánto consumes en cada periodo. Si casi todo es en punta y tu tarifa castiga la punta, quizá te convenga otra.
4. Impuestos y otros conceptos
- Impuesto especial sobre la electricidad: se aplica sobre la potencia y la energía.
- Alquiler del contador: lo cobra la distribuidora a través de tu compañía. Es un importe pequeño y regulado.
- Financiación del bono social: una cantidad fija por día que aparece en todas las facturas del mercado libre.
- IVA sobre el total.
Estos conceptos no dependen de la compañía que elijas, así que no son donde se ahorra.
5. Servicios añadidos: donde más se paga sin saberlo
Revisa si aparecen líneas como «mantenimiento», «asistencia», «urgencias», «protección de pagos» o seguros. Muchas veces se contrataron con la luz y nadie se acuerda. No son obligatorios. Si no los usas, se pueden quitar.
6. Descuentos que caducan
Algunas ofertas llevan un descuento solo durante los primeros meses. Cuando se acaba, el precio sube sin avisar mucho. Si tu factura ha subido sin que hayas gastado más, mira si se ha acabado un descuento.
Resumen: qué mirar primero
- Potencia contratada: ¿la necesitas toda?
- Precio de la energía y en qué periodo gastas más.
- Servicios añadidos que no usas.
- Descuentos que se han acabado y permanencias.
